Veinte poesías, Al Amanecer

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Veinte poesías y un Misterio.

Estas son las poesías de cabecera de la Novela El Secreto de los Malditos de Sergio Tapia.

LA NOVELA

A lo largo de los siglos los bebedores de sangre han reinado entre las sombras, ocultándose y esperando… Rezando entre tinieblas, por el retorno de su madre oscura y legendaria…

León es un tratante de antigüedades en el Madrid de 1999, que sin quererlo, se ve sumergido en una trama que comenzó miles de años antes, en las cálidas y enigmáticas arenas de los desiertos de Jordania. Pista tras pista, descubrimiento tras descubrimientos y sorteando grandes peligros, sus aventuras le conducirán a toparse con la sensual y perversa Lidia, que se convertirá en su primera maestra oscura; iniciándose en la gran verdad que se extienden bajo las tinieblas de este mundo antiguo. Todos estos sucesos, se consuman a la sombra de la figura de Gustavo Adolfo Bécquer… que a pesar de los siglos, sigue joven e inmortal; vagando por las calles de un Madrid tétrico y peligroso. Antes, muy poco antes de que las sombras se extingan, “Al Amanecer”.

Lilith la madre oscura de los íncubos y súcubos. Ella fue la primera esposa de Adán y la primera diosa de sangre de la antigua sumeria y nos revela sus misterios a través de estas poesías con un mensaje encriptado.

I

Dulce aroma, Triste horror, Que presencia testigo, Tu frío amor.

II

Ojos de sangre, Cadenas que encierran, Miradas malditas, Ahogando la pena.

III

El brillo de tus ojos, No es sino el final del camino, La candidez de tu alma, No es sino el sustento perdido, Ven, piensa… Recorramos juntos la estrecha senda, Porque no hay victoria sin derrota, Ni conocimiento sin sufrimiento.

IV

Cuando la noche cae, Las sombras se extienden, Cuando la noche cae las almas se hacen libres, Cuando la noche cae tu mirada me atemoriza.

V

Ella baila desnuda, Entorno a una hoguera, Sus pies dibujan la arena, Trayendo dulces recuerdos de Babilonia, Inundados de la Luna llena…

VI

Aquel que bebe de las fuentes prohibidas, Ama pero no ríe, Ríe pero no ama, Llora pero no sufre…

VII

Viejos dioses, Que a tu puerta truenan, Viejas muertes tú conciencia llenan.

VIII

Con fuego fue prensado, Al rojo forjado, De su luz, De su ardiente abrazo, Del dolor que no es, La primera de las emociones y el resurgir de las almas, Cien llamas enfurecidas, Predican venganza en las calles de la vieja ciudad, Mil jinetes arrasan sus aceras depravadas, Mil sueños rotos bajo el fuego de los justos.

IX

Un horizonte enrojecido, Surca tu frente desnuda, Una pira de verdades que arde enloquecida, Un fruto que nunca llega a consumirse y una venganza maldita, Tan solo un sueño, Un espejismo bajo las montañas, El apagado instante que se hunde bajo la dulce caída de las estrellas.

X

Corre de espanto. Acecha el peligro, Esconde tu manto, Se acerca el bandido. Y el bandido es la muerte, La muerte ha venido

XI

Caminé con los pies desnudos, Te miré tembloroso consciente de todo lo que había perdido, Dudo que jamás encuentre una explicación, Dudo que la vida llegue a tener algún sentido, Dudo y sin embargo no dejo de creer.

XII

Que afilada la mirada, Que nociva la visión, Donde comienza la escena y termina la intención. Que arrolladora tentación, De cristalizado azul, Que te mira y te envuelve, Allí donde estarás tú. Será el miedo, Será el perdón, Será tu perdición

XIII

Sé de metas prohibidas, Sé de vidas, De mares, Y de mentiras. Sé de ira, Pero lo que no sé Es de tu alma, Que ya es mía

XIV

Mueren los dioses, Caen moribundos en sus nichos oscuros, Mueren los dioses, Las ninfas huyen del bosque, Y los centauros se ahogan en su llanto, Mueren los dioses, Los sueños se hunden bajo las penas del alma, Mueren los dioses, Donde ya no volverán a pisar, Donde ya no volverán a cantar, Donde jamás será, Mueren los dioses, Y la tentación vuelve a triunfar.

XV

La sonrisa furtiva, El lamento de las ánimas, Escucha perdida, Tú, “¿Qué demonios miras?”

XVI

Cuando los muertos hablan, El aire se enrarece, Cuando los muertos comentan, Las preguntas se hacen eternas.

XVII

Cuando los lamentos sangran, Cuando las rocas lloran, Y las esperanzas tornan amenazas en llamas, Lo oculto comienza a morir, Lo prohibido, Aquello que amas.

XVIII

Mira la montaña, El fuego que mana de sus fauces heridas, La ira que desprenden sus torpes alaridos, El amor y la ternura, A la hora de la muerte del mendigo.

XIX

Veneno que no mata, Amor no correspondido, Maldición de ponzoña, Abrigo de amargura, Será tormento, Será suspiro, Será mentira, Que en tu vida anida.

XX

Aquel grito. Aquella mirada, Aquel brillo antes de morir, Muerte y desesperanza, Anuncian tu venir.

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