El Titán de Braavos y el Coloso de Rodas

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Las piernas de la estatua salvan la distancia entre las elevaciones de tierra asentándose en dos islas distintas; tiene un pie en cada montaña, y sus hombros se ciernen amenazadores sobre las cimas rocosas. Las piernas son de piedra maciza, del mismo granito negro que las montañas marinas sobre las que se alzaba, aunque en torno a las caderas lleva una faldilla de armadura de bronce verdoso. La coraza también es de bronce, y en la cabeza lleva un yelmo con cimera. La melena ondulante esta hecha de cuerdas de cáñamo teñidas de verde, y en las cavernas que son sus ojos arden hogueras enormes. Una mano reposa en el risco de la izquierda, con los dedos de bronce cerrados en torno a un saliente de piedra; la otra se alza en el aire y sostiene el puño de una espada rota.

El Titán de Braavos es una estatua enorme de piedra y bronce que guarda la entrada a la laguna interior donde Braavos se sitúa. Es la primera línea de defensa de Braavos y con un sonoro rugido avisa al Arsenal de la llegada de un barco, así como la salida o puesta del sol. El Titán es una de las nueve maravillas creadas por el hombre en el libro escrito por Lomas Pasolargo.

Braavos, una de las ciudades libres

A diferencia de las otras Ciudades Libres, Braavos nunca fue parte del Feudo Franco de Valyria. Fue fundada hacia 500 BC por esclavos, prostitutas y ladrones que eran llevados en barcos esclavistas hacia una recién fundada colonia valyria en Sothoryos; los esclavos se rebelaron, tomaron control de los barcos y huyeron al “confín más lejano del mundo”.

Según una leyenda braavosi un grupo de mujeres esclavas de las lejanas tierras de Jogos Nhai profetizaron el lugar donde encontrarían refugio: una laguna lejana tras un muro piedras donde las frecuentes nieblas ayudaría a esconder a los refugiados de los ojos de los dragones y sus jinetes. Estas mujeres eran sacerdotisas llamadas cantoras lunares y hasta la fecha el Templo de las cantoras lunares es el mayor en Braavos.

Quienes escaparon de Valyria y llegaron a la nueva ciudad provenían de muchos lugares distintos; entre los braavosis actuales existen ancestros ándalos, isleños del Verano, ghiscaris, naathi, rhoynar, ibbeneses, sarnoris e incluso deudores y criminales de sangre valyria. Algunos habían sido entrenados en armas para servir como guardias y soldados esclavos; otros eran esclavos de cama, cuyo arte era la entrega de placer. Pero la gran mayoría eran esclavos domésticos, como tutores, niñeras, cocineros, mozos de cuadra y mayordomos, y artesanos expertos, como carpinteros, armeros, albañiles y tejedores. Los nuevos libertos hablaban muchas lenguas por lo que la lengua de su antiguos amos valyrios se convirtió en su lenguaje común.

Debido a que habían arriesgado sus vidas en nombre de la libertad, los fundadores de la nueva ciudad prometieron que ningún hombre, mujer o niño en Braavos jamás sería un esclavo o siervo. Esa fue la primera ley de la Braavos, grabada en piedra en el arco que se extiende por el Canal Largo. A partir de ese día los Señores del Mar de Braavos se han opuesto a la esclavitud en todas sus formas y han luchado muchas guerras contra traficantes de esclavos y sus aliados.

La existencia de la ciudad se mantuvo en secreto durante un siglo y su ubicación el triple de tiempo hasta el Desenmascaramiento de Uthero. Por esta razón, la ciudad es llamada algunas veces el Hijo Bastardo de Valyria. Cerca de 200 AC, Braavos impuso un tratado a Pentos para prevenir la esclavitud.

El príncipe Viserys Targaryen y su hermana, la princesa Daenerys, vivieron en Braavos de pequeños a cargo de Ser Willem Darry, en una casa grande de puerta roja con un limonero.

 

El muy real Coloso de Rodas

Pero de todos el más admirado fue el Coloso del Sol, en Rodas, hecho por Cares de Lindos, alumno del Lisipo antes mencionado. Esta estatua medía 70 codos de altura. Después de 66 años un terremoto la postró, pero incluso yacente es un milagro. Pocos el pulgar pueden abarcar con los brazos, sus dedos eran más grandes que la mayoría de las estatuas que tenían marfil. El vacío de sus miembros rotos se asemeja a grandes cavernas. En el interior se ven magnas rocas, con cuyo peso habían estabilizado su constitución. Doce años tardaron en terminarla y costó 300 talentos, que se consiguieron de las máquinas de guerra abandonadas por el rey Demetrio en el asedio de Rodas.

Plinio el Viejo, Historia natural (34.18.3

Durante muchos años se creyó que la estatua había sido erigida con una pierna apoyada en cada parte del muelle de Rodas como aparece en algunas imágenes. Sin embargo, no parece que haya sido realmente así por dos razones: si hubiera sido erigida allí, se habría hundido por su propio peso. La otra razón es que para su construcción tendrían que haber cerrado un muelle de gran importancia militar durante varios años, siendo vulnerables a ataques por mar. Otra hipótesis, publicada en un artículo de la arqueóloga alemana Úrsula Vedder (2008) sugiere que el Coloso no habría estado en el puerto, sino que era parte de la Acrópolis de Rodas, sobre una colina ahora llamada monte Smith, con vistas a la zona portuaria. Tradicionalmente se creía que el templo en la cima del monte Smith estaba dedicado a Apolo, pero ―de acuerdo con Vedder― habría sido un santuario de Helios. Según Vedder, los sobredimensionados cimientos de piedra en el sitio del templo, cuya función no se conoce con exactitud, habrían sido la base de soporte del Coloso.

En el año 305 a. C., Rodas, que en las luchas de los diádocos se había alineado con Ptolomeo I, fue invadida por un poderoso ejército dirigido por Demetrio Poliorcetes, hijo de Antígono I Monóftalmos.

Para apoderarse de la ciudad, Demetrio mandó a construir varias torres de asedio con el fin de asaltar las murallas. La primera de estas torres fue montada en seis barcos. Este primer intento no dio resultado porque los barcos naufragaron en una tormenta antes de que la torre pudiera ser utilizada. Demetrio volvió a intentarlo con otra torre aún mayor construida sobre la tierra. Este tipo de arma de asedio era denominada helépolis. Sin embargo, los defensores rodios repelieron el ataque inundando el terreno ante los muros para que la helépolis no pudiera ser desplazada.

En el año 304 a. C. una flota enviada por Ptolomeo I, aliado de Rodas, hizo huir precipitadamente a Demetrio, quien abandonó la mayor parte de su armamento de asedio. A pesar de su fracaso frente a los muros de Rodas, Demetrio obtuvo el sobrenombre de Poliorcetes, “conquistador de ciudades” por sus éxitos militares. Los rodios vendieron por 300 talentos los equipos de asedio abandonados.

Para celebrar su victoria, los rodios decidieron que Cares de Lindos ―nativo de la isla, y discípulo del célebre Lisipo, quien había esculpido en Tarento una estatua de bronce de Zeus de unos 22 metros de altura― construyera una estatua gigantesca al dios Helios, protector de la ciudad. Le preguntaron al escultor cuánto costaría una estatua de 50 pies (15 metros) de altura; cuando les respondió, le preguntaron cuánto costaría una estatua del doble de altura. Él respondió que el doble, y los rodios firmaron el contrato. Cares no tuvo presente que al doblar la altura, necesitaría ocho veces más materiales. Esto lo llevó a la bancarrota y el suicidio.

El coloso de Rodas fue terminado por Laques (también de la aldea rodia de Lindos) en el 292 a. C.

Sesenta y seis años después de su construcción, en el año 226 a. C. un terremoto derribó la colosal obra. Los habitantes de Rodas decidieron dejarla acostada en el mismo lugar pues un oráculo aseguró que el derribo de la estatua fue voluntad de los dioses. Y así quedaron los restos de la estatua durante novecientos años aproximadamente, hasta que en el año 654 d. C. los musulmanes se apoderaron del bronce como botín en una de sus incursiones. Un judío de Edesa compró el bronce y dijo haber necesitado 900 camellos para cargarlo.

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