Star Trek. El efecto entropía, por Vonda N. MacIntyre

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El efecto entropía (The Entropy Effect), en la cronología literaria, viene después de la adaptación del primer film de Star Trek, por parte de Roddenberry.

La autora es Vonda N. McIntyre. Se editó originalmente en abril de 1981. Fue traducida por Diana Falcón y publicada en nuestro país en 1993.

A la nave Enterprise se le encomienda una misión que aparentemente no le corresponde: transportar a un peligroso delincuente a un centro de rehabilitación, pero aquel resulta ser un prestigioso científico, el Dr. Mordreaux, que ha descubierto el secreto de los viajes a través del tiempo. Sin embargo, la aplicación de sus descubrimientos ocasionará distorsiones en todo el universo. Solo el señor Spock puede atajar el experimento y sus funestas consecuencias…

Como su mismo título deja adivinar, el tema va de viajes en el tiempo, y un villano, el Dr. Mordreaux (¿Dr. Moreau?), pone todo el universo patas arriba con sus distorsiones.

La bióloga y genetista Vonda N. McIntyre comenzó a escribir ciencia ficción a comienzos de los años setenta. Ha ganado los más prestigiosos premios literarios del género (el Hugo —ha sido la tercera mujer en recibirlo— y el Nebula). También ha escrito novelas del universo Star Wars. Dos elementos que McIntyre usa con frecuencia en varias de sus historias son los “buzos” y el “biocontrol”. Los primeros son humanos modificados genéticamente para vivir bajo el agua, y el segundo término hace mención a la capacidad de controlar aspectos de la propia psicología que son normalmente automáticos. Ambos elementos salen referenciados en algunas de sus historias trekkies. Algunos de sus títulos más importantes, también publicados en nuestro país, son Estrella de cristal (de Star Wars), Superluminal (sus protagonistas son “los buzos”), Serpiente del sueño (ganadora del Hugo y Nebula) o La luna y el sol (ambientada en la corte de Luis XIV).

McIntyre repetiría unos cuantos títulos más adelante con Enterprise: The First Adventure, y tras las novelizaciones del segundo y tercer título de la saga cinematográfica. Después también novelizaría el cuarto film. A ella se le debe el bautismo oficial del personaje de Sulu, que no tenía nombre. Muy pronto fue adoptado como oficial y hasta se le menciona así, Hikaru, en la sexta entrega de la saga cinematográfica, por primera vez, gracias al apoyo de Peter David, que casi obligó a Nicholas Meyer a incluirlo en el guión.

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