Mesías de Netflix

Mesías es una propuesta inteligente y valiente y merece mucho la pena verla. ¿Qué pasaría si alguien se presentase en medio de extraños sucesos y se creyese que es el nuevo Mesías?

En el portal de internet IMDb, la primera temporada tiene una puntuación de 7.9/10 basada en 17200 votos de los usuarios.7​ En el portal de internet Rotten Tomatoes, la película posee una aprobación de la audiencia de 91% basada en 829 reseñas, con una puntuación de 44% por parte de la crítica.

Messiah o Mesías es una serie de televisión web creada por Michael Petroni.1​ La serie es protagonizada por Mehdi Dehbi, Tomer Sisley y Michelle Monaghan.​ La serie fue estrenada el 1 de enero de 2020 a través de la plataforma Netflix. La serie trata sobre una agente de la CIA que investiga a un hombre que apareció en Medio Oriente y atrae a un número creciente de personas que creerán que él es el Mesías.

De ‘Mesías’ se puede decir que es increíble, aunque no, claro, en el sentido más elogioso de término. Su factura no es exquisita. Vale. No tiene el halo de ‘Succession’ o ‘Fleabag’, triunfadoras de los Globos de Oro. De acuerdo. Pero una vez comenzada, tiene un inexplicable ‘nosequé’ que impide dejar de verla. Es algo milagroso. En Mesías –Messiah–, la serie que Netflix estrenó el 1 de enero, un profeta predica en una Damasco a punto de ser arrasada por la infantería del ISIS. “Dios derrotará a nuestros enemigos, la salvación está cerca”, se le oye decir, mientras que en el horizonte se levanta una bíblica tormenta de arena. Es el fin del Daesh y el comienzo de la vida pública de Al Masih, el mesías, como los sirios le proclaman a partir de entonces. “Sí, es una serie provocativa. Pero lo provocativo no es ofensivo”, admite el australiano Michael Petroni, el guionista y productor delegado.

Al Masih –así, escrito en árabe– tiene 36 años, ha nacido en Irán de madre cristiana y padre judío. Con él, Netflix recurre a la “segunda venida” de un Cristo que, en el arranque de la serie, es musulmán, aunque a medida que la trama avanza, él mismo responde a la pregunta que todos quieren hacerle: “¿Cuál es tu religión?”. La respuesta es un confuso “camino con todos los hombres”. Ese ecumenismo se desarrolla desde que Al Masih se presenta en la frontera con Israel con dos mil palestinos hambrientos y desarmados hasta que, detenido por terrorista y fugado, huye de Jerusalén hasta Estados Unidos, donde reaparece en Texas para proteger a un pastor evangélico, su familia y su iglesia de un devastador tornado.

“Es una serie que hará que la audiencia se haga grandes preguntas. ¿Qué pasa si alguien se presenta en medio de sucesos extraños y se cree que es el Mesías? ¿Qué haría la sociedad? ¿Cómo lo cubrirían los medios? ¿Millones de personas simplemente dejarían de trabajar? ¿Podrían colapsar los gobiernos? Lo podría cambiar todo”, manifiesta Mark Burnett, el todopoderoso productor británico –y católico–, jefe de la división televisiva de Metro Golden Meyer, detrás de Messiah y otras ficciones basadas en la fe, como las miniseries La Biblia (History Channel) y su secuela, A. D. La Biblia continúa (NBC). Así como el largometraje Hijo de Dios y la nueva versión de Ben Hur.

Michael Petroni crea y guioniza una serie que no sabe muy bien qué es lo que quiere contar o de qué quiere ir exactamente. Es entretenida y el comienzo es bastante absorbente, pero a medida que pasan los episodios no parece estar clara la dirección. Al principio parece beber de ‘Homeland’ y dramas similares como ‘Fauda’, en concreto a la hora de desarrollar la complejidad del caso y del panorama geopolítico en la zona entre Siria, Jordania, Palestina e Israel. También, a la hora de querer desentrañar un personaje misterioso. Pero eso, solo al principio, a medida que van pasando los episodios parecen haber perdido el rumbo.

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