Los Dragones de Valyria

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Valyria y las Catorce Llamas

Los gusanos de fuego son criaturas que respiran fuego, no tienen alas y cavan agujeros en la piedra y en la tierra. Hay quien dice que son parientes de los dragones. Los más jóvenes no eran más grandes que el brazo de un niño, pero pueden alcanzar un tamaño monstruoso.

Según las historias, los gusanos de fuego se encontraban en las Catorce Llamas aun antes de que aparecieran los dragones. No les gustan los hombres. Si los esclavos del Feudo Franco de Valyria que trabajaban en las minas de oro y plata se los encontraban, sólo quedaban cadáveres quemados y ennegrecidos, allí donde había agujeros en las rocas.

Las Catorce Llamas son una cadena de volcanes cercanos a Valyria.

Los valyrios enviaban a sus esclavos a las minas en las Catorce Llamas, en busca de oro y plata, entre otras cosas. Algunas veces, los esclavos se encontraban con gusanos de fuego en los pozos de las minas, pero éstos sólo dejaban cadáveres.

Los Dragones de Valyria

Los dragones son nativos del continente de Essos y fueron descubiertos unos cinco mil años atrás por los valyrios en los Catorce Llamas, un cordón montañoso en la Península de Valyria. Según la tradición qarthienses, la Luna es un huevo lleno de dragones. Según su leyenda en el pasado había dos lunas, pero una de ellas se acercó demasiado al Sol y se rompió. De ella salieron mil millares de dragones que bebieron el fuego del Sol y por eso estas bestias respiran llamas. De hecho, creen que la Luna que ven también se romperá, significando esto el retorno de los dragones.

Los valyrios se hicieron maestros en el arte de criar dragones y los usaron como armas de guerra para construir su masivo imperio, el Feudo Franco de Valyria. Luego de la Maldición de Valyria, los únicos dragones que sobrevivieron fueron cinco pertenecientes a los Targaryen, quienes habían migrado a la isla de Rocadragón, frente a las costas de Poniente.

Tras cien años, solo uno quedaba con vida y dos nuevos habían nacido, los cuales los Targaryen utilizaron para conquistar seis de los Siete Reinos. Por ciento cincuenta años los Targaryen y sus descendientes montaron dragones como símbolo de su poder y supremacía. El rey Jaehaerys I Targaryen llevó seis dragones con él cuando visitó el Norte y al Guardián del Norte. No se sabe cuando, pero los Targaryen construyeron en su nueva capital, Desembarco del Rey, el Pozo Dragón, una enorme edificación para criar y mantener a sus dragones; con el tiempo, el Pozo albergó al menos diecinueve dragones, de cuya existencia se sabe gracias a los cráneos de dragón que los Targaryen mantenían en la Fortaleza Roja. Con los siglos, los dragones de los Targaryen murieron, aunque la mayoría de ellos murió durante la guerra civil que sacudió la Dinastía Targaryen. Los dragones nacidos luego de esto nunca llegaron al tamaño de sus antecesores.

El último dragón que nació en el Pozo Dragón fue una hembra débil, enferma y deforme que murió poco después de su nacimiento durante el reinado de Aegon III Targaryen, apodado Veneno de Dragón. A su muerte, quedaron sólo cinco huevos de dragón que nunca llegaron a eclosionar. Los maestres han sugerido que los dragones no estaban hechos para estar encerrados en el Pozo Dragón y que éste fue su perdición.

Luego de su extinción, los únicos remanentes de los dragones eran sus cráneos y unos cuantos huevos de dragón petrificados. Los huevos son valiosos, tanto por su belleza y exótica naturaleza como por su potencial de eclosionar en dragones. Muchos intentos inútiles fueron hechos para eclosionar estos huevos pero ninguno tuvo resultados. Aegon III, llamado Veneno de Dragón, hizo venir nueve magos del otro lado del mar para que usaran su magia e intentaran eclosionar los huevos. Baelor I el Bendito tomó un camino diferente, orando sobre los huevos para que éstos eclosionaran. La Tragedia de Refugio Estival, que resultó en la muerte del rey Aegon V Targaryen, su hijo Duncan el Pequeño y Ser Duncan de la Guardia Real, fue consecuencia de un intento de eclosionar huevos de dragón. Ningún intento logró su cometido y el conocimiento para domar y comandar a los dragones se perdió con el tiempo, existiendo referencias sólo en libros raros. De acuerdo a ciertas leyendas, los dragones pueden ser domados por el sonido del Cuerno Dragón.

Finalmente, Daenerys Targaryen logró eclosionar tres huevos de dragón petrificados al sacrificar a la maegi Mirri Maz Duur en la pira funeraria de su esposo y entrando ella misma a las llamas. Con el precio de vida por vida pagado, los tres primeros dragones en más de cien años nacieron.

Apariencia

Los dragones son criaturas de aspecto reptiliano y con escamas, de dos piernas y dos alas. Tienen dientes y garras afilados, alas delgadas de cuero y largos cuellos y colas, con crestas espinosas en el lomo. Al salir del huevo, son del tamaño de un gato y con el tiempo pueden alcanzar tamaños tales que les permiten engullir a un mamut entero. Los cráneos pulidos de los dragones Targaryen lucen como si fueran de ónice y sus dientes son dagas curvas de diamante negro. Sus huesos son negros y tienen una alta concentración de hierro. El huesodragón es un material altamente apreciado por los artesanos.

Un gran calor emana de los cuerpos de los dragones, al punto que en noches heladas sus cuerpos emiten vapor. Su aliento es extremadamente caliente y necesitan cocinar o calcinar su comida antes de engullirla. Son capaces de formar lazos con los humanos que los crían, por lo que se cree que tienen un nivel razonablemente de inteligencia y pueden ser entrenados para servir en batalla y recibir órdenes. Los dragones crecen toda su vida pero se desconoce cuánto pueden llegar a vivir o cuan grandes pueden llegar a ser. El más grande y antiguo de los dragones Targaryen, Balerion, vivió cerca de 200 años y podía engullir un mamut entero, pero se piensa que los dragones criados en cautividad tienden a ser más pequeños que sus parientes salvajes.

No existe claridad sobre si los dragones tienen un sexo definido; en palabras del maestre Aemon, “ahora uno y ahora el otro, tan cambiantes como la llama”, lo que apuntaría a algún tipo de hermafroditismo secuencial. Por otro lado, el maestre Anson en Verdad, asegura que la creencia de que los dragones pueden cambiar de sexo según conveniencia es falsa y está basada en una interpretación errónea de la metáfora esotérica que le gustaba utilizar a Barth cuando hablaba de los misterios superiores. Lo que si está claro es que son capaces de producir grandes huevos con escamas para reproducirse. Tyrion Lannister se refiere al dragón Syrax como una hembra, al igual que los últimos dragones Targaryen que murieron durante el reinado de Aegon III. No se sabe si existe dimorfismo sexual en esta especie.

Se cree que los dragones están conectados de alguna forma con la magia y las estaciones del mundo. Desde que los dragones se extinguieron de Poniente, el poder de la magia decayó y los inviernos se hicieron más helados. Además, se conoce a través de algunos cuentos de la Vieja Tata de la existencia de dragones con alientos helados, aunque no se tiene precisión de su certeza o falsedad.

Noticias para la nueva Temporada

Era evidente, desde el inicio de la serie, que los tres serían claves en el desenlace de Juego de tronos y en la séptima temporada, que llegará a HBO y Movistar+ este verano, aparecerán ya en todo su esplendor.

“Esta temporadada los dragones son del tamaño de un Boing 747. Drogon es el más grande del grupo – su llama es de casi 10 metros de diámetro”, reveló el director Matt Shakman en declaraciones a EW. El cineasta es uno de los cuatro directores que dirigirán la próxima temporada (los otros son los veteranos en el mundo de Juego de tronos: Alan Taylor (Thor: El mundo oscuro), Jeremy Podeswa (The Newsroom, Ray Donovan) y Mark Mylod (Shameless).

Un Boeing 747 mide más de 70 metros de largo y cuenta con una envergadura de unos 65 metros. Medidas que aventuran lo devastador que puede ser el ataque de Drogon, Viserion y Rhaegal, convertidos ya en armas de destrucción masiva. Una capacidad de fuego, nunca mejor dicho, necesaria en la gran guerra que Daenerys y el resto de casas de Poniente que, tarde o temprano, se verán obligados a unir fuerzas para hacer frente al ejército del Rey de la Noche.

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