La historia del Muro y la Larga Noche

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El Muro es una inmensa muralla de hielo que se extiende de este a oeste en el norte de Poniente y que separa los Siete Reinos de las tierras salvajes de más allá. Se extiende desde los Colmillos Helados en el oeste hasta la Bahía de las Focas en el este. Es una de las nueve maravillas creadas por el hombre recogidas por Lomas Pasolargo.

Lomas viajó por el mundo y escribió dos famosos libros: Maravillas y Maravillas creadas por el hombre, donde catalogó dieciséis maravillas que encontró en sus viajes. Su cita más famosa es:

“Los dioses hicieron siete maravillas y el hombre mortal hizo nueve.” 

Dentro de las maravillas que visitó y describe en sus libros se encuentran las Carreteras Valyrias, las Murallas Triples de Qarth, el Titán de Braavos, Leng y el Muro.

El Muro tiene 300 millas de longitud y más de 700 pies de alto. Se extiende desde la cadena montañosa de los Colmillos Helados en el oeste hasta la Bahía de las Focas en el este. Construido a base de bloques de hielo, el Muro parece gris bajo un cielo nublado y de un brillante blanco-azulado cuando le da el sol. Los bloques de hielo se fusionan y se mantienen sólidos debido a la temperatura habitual en la zona, si bien durante los veranos el calor llega a fundir la capa más superficial, momentos en los que parece que el Muro llora. Su altura media es de unos 200 metros, aunque en algunos puntos es más alto, siendo visible desde muy al sur.

El Muro tiene un recorrido lineal desde el Castillo Negro hasta Guardiaoriente del Mar, pero muy sinuoso hacia el oeste, hasta Torre Sombría, ya que está construido siguiendo las cimas de escarpadas colinas con sus valles. Entre Puertapiedra y Guardiagrís hay al norte del Muro una zona de cuevas y pasadizos; la leyenda incluso dice que uno de ellos, el Camino de Gorne, cruza el Muro por debajo.

El Muro se va estrechando de su base a su cima, aunque ésta es lo suficientemente ancha como para que puedan transitar por ella una docena de monturas en paralelo y para albergar material de guerra como catapultas. En los castillos existen túneles cavados en la base por la Guardia de la Noche, sinuosos y fuertemente protegidos por rejas, a través de los cuales se puede cruzar; en las fortalezas abandonadas dichos túneles han sido tapiados con cascotes y nieve congelada. Sin embargo, parecen existir antiguos y olvidados túneles subterráneos, como el del Fuerte de la Noche, protegido mágicamente mediante una puerta viva, la Puerta Negra, que sólo puede ser abierta por un hermano juramentado de la Guardia de la Noche.

La Guardia se ocupa de mantener el bosque alejado de la cara norte del Muro, de forma que se pueda avistar sin problemas a cualquier invasor. En la cara sur muchas de las fortalezas tienen escaleras que trepan pegadas al Muro hasta llegar a la cima, o, como vemos en Castillo Negro, un sistema de poleas que permite subir hombres y material pesado en una jaula. También se utiliza la base del Muro para construir despensas y almacenes, que permiten un mantenimiento idóneo de los víveres.

El Muro exige un mantenimiento permanente, ya que es necesario reparar las posibles grietas y echar continuamente gravilla en la cima, para que sea transitable y los hermanos no resbalen. Hay patrullas que lo recorren constantemente, formadas por dos exploradores y dos constructores, a lomos de mulas criadas especialmente en Guardaoriente para acostumbrarlas a caminar sobre el hielo; una de cada cuatro patrullas va por la base, buscando grietas en el Muro o signos de túneles. Además de las labores de mantenimiento, muchos Lores Comandantes han ido aumentando la altura del Muro, trayendo los bloques de hielo desde los helados lagos del norte.

La Historia del Muro

El Muro fue supuestamente creado hace más de ocho mil años por Brandon el Constructor después de la llamada Larga Noche, para defender los reinos de los hombres de los salvajes y los Otros. El Muro es protegido desde siempre por la Guardia de la Noche y, de acuerdo a algunos, también por hechizos antiguos y hechicería olvidada.

Según la leyenda, Brandon el Constructor hizo poner los cimientos del Muro en los lugares más elevados naturalmente. Varias menciones en la narración sugieren que el Muro era mucho más bajo en esa época y que los constructores de la Guardia de la Noche lo han ampliado y mejorado a lo largo de los siglos. Sin embargo, al momento de la narración, la Guardia de la Noche está muy disminuida y se dedica sólo a tareas de mantenimiento.

Brandon Stark el Constructor

Su apodo se debe a que construyó el Muro e Invernalia. Algunas historias cuentan que lo hizo con la ayuda de gigantes. De acuerdo a la obra Reyes del Invierno, o leyendas y linajes de los Stark de Invernalia del Maestre Childer, Brandon también buscó ayuda de los Hijos del Bosque.

Se le acreditan otras famosas construcciones como Foso Cailin y se dice que, siendo aun un muchacho, ayudó a Durran a construir la fortaleza final de Bastión de Tormentas.

Se dice que Brandon el Constructor le regaló a la Guardia de la Noche un terreno de 25 leguas de ancho al sur del Muro para su sustento y subsistencia. Este territorio fue conocido como el “Agasajo de Brandon”.

Aunque ésta es la versión más extendida sobre el origen de las tierras entregadas a la Guardia, algunos maestres de la Ciudadela sostienen que fue otro Rey en el Norte llamado Brandon.

Existen leyendas en el Dominio que lo relacionan como descendiente de Brandon Espada Sangrienta, hijo del mítico Garth Manoverde, pero parecen poco probables. Algunos dicen que El Faro de piedra fue diseñada por Brandon el Constructor, mientras que otros dicen que fue su hijo, otro Brandon.

La Larga Noche

“Hace miles y miles de años hubo un invierno frío, duro y largo como jamás hombre alguno había conocido. Hubo una noche que duró una generación, los reyes tiritaban y morían en sus castillos igual que los porqueros en sus chozas. Las madres ahogaban a sus hijos con almohadas para no verlos morir de hambre, y lloraban, y las lágrimas se les helaban en las mejillas.” – Vieja Tata

De acuerdo a la leyenda ponientí, el largo invierno trajo algo mas que frío y una eterna noche. Una raza de demonios surgió desde el norte llevando espadas de hielo muy finas y cortantes, y con la capacidad de levantar a los muertos para combatir a los vivos. Fueron llamados simplemente los Otros. Destruyeron todo a su paso sin compasión por niños o mujeres, hasta que finalmente una alianza entre los Primeros Hombres y los Hijos del Bosque, junto a los primeros miembros de la Guardia de la Noche, logró vencer a estos seres en la Batalla por el Amanecer, luego de descubrir una particular debilidad de los Otros por el vidriagón. Las leyendas del Norte afirman que el Último Héroe fue quien contactó con los Hijos del Bosque.

Posteriormente, Brandon Stark, conocido como Brandon el Constructor, erigió el gran Muro desde la Garganta hasta el Mar de los Escalofríos para impedir que los Otros volvieran al sur y fue declarado el primer Rey en el Norte.

“Fue durante aquella oscuridad cuando aparecieron por primera vez los Otros. Eran cosas frías, cosas muertas, que aborrecían el hierro y el fuego y la luz del sol, y a toda criatura con sangre caliente en las venas. Arrasaron aldeas, ciudades y reinos, derrotaron a héroes y ejércitos. Eran innumerables, siempre a lomos de caballos blancuzcos y muertos, al frente de huestes de cadáveres. Ni todas las espadas de los hombres pudieron detener su avance, ni las doncellas ni los bebés de pecho despertaron su compasión. Dieron caza a las muchachas por los bosques helados y alimentaron a sus sirvientes muertos con la carne de los niños humanos.

Así que, mientras el frío y la muerte invadían la tierra, el último héroe quiso buscar a los hijos, con la esperanza de que la magia antigua pudiera recuperar lo que los ejércitos de los hombres habían perdido. Emprendió la marcha hacia las tierras muertas con una espada, un caballo, un perro y una docena de compañeros. Buscó y buscó durante años, hasta que desesperó de dar jamás con los niños del bosque en sus ciudades secretas. Sus amigos fueron muriendo uno a uno, y también su caballo, y por último su perro, y hasta su espada se congeló de tal manera que se rompió cuando quiso utilizarla. Y los Otros olieron la sangre caliente que le corría por las venas, y siguieron su rastro en silencio, lo persiguieron con manadas de arañas blancas, casi transparentes, grandes como sabuesos… ” – Vieja Tata

 

 

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