La Batalla de Jakku

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«Nos dirigimos hacia un gran enfrentamiento con los rebeldes. Estamos convocando a una gran porción de la flota, y si la maldita Rebelión quiere tener la posibilidad de quedarse con ese sector, tendrá que hacer lo mismo. Esta parece ser la siguiente gran batalla después de Endor.»
―Gran Moff Randd

La Batalla de Jakku fue el último encuentro militar a gran escala en la Guerra Civil Galáctica que tuvo lugar en el año 5 DBY. Durante los últimos meses del conflicto, el Consejero Gallius Rax asumió el control del Imperio Galáctico y concentró gran parte de sus fuerzas restantes en Jakku, un mundo desértico del Borde Interior donde el Imperio haría su última resistencia contra la Nueva República.

Desconocido para sus propios soldados, Rax conspiró para destruir el Imperio a fin de cumplir sus obligaciones con el difunto Emperador Sheev Palpatine. Sin embargo, también tenía la intención de retirarse a las Regiones Desconocidas, donde podría forjar un nuevo Imperio con aquellos pocos a quienes consideraba dignos, como el Comandante Brendol Hux. Cuando las fuerzas de la República atacaron al Imperio en Jakku, Rax intentó destruir todo el planeta junto con ambas facciones. Sin embargo, sus esfuerzos fueron frustrados por la Gran Almirante Rae Sloane, quien mató a Rax durante la batalla.

Mientras que la lucha en Jakku continuaría en los meses que siguieron a la muerte de Rax, la batalla fue una victoria decisiva para la Nueva República. A continuación, el Gran Visir Mas Amedda y la Canciller Mon Mothma firmaron la Concordancia Galáctica en Chandrila, marcando oficialmente el final de la guerra civil y del propio Imperio.

Batalla

«Aquí tenemos el desértico planeta de Jakku, despreciable por sí solo, pero que pronto será recordado en la historia como el lugar en el que el Imperio derrotó a la Rebelión de una vez por todas.»
―Randd, durante la planificación de la Batalla de Jakku

Durante la Batalla de Endor, el Imperio Galáctico se debilitó dramáticamente cuando la Alianza para Restaurar la República logró destruir su temible estación de combate, la Estrella de la Muerte II. Antes de que aquella fuera destruida, Luke Skywalker, un Caballero Jedi, alejó a su padre, el Lord Sith Darth Vader, de la influencia del lado oscuro de la Fuerza. Vader, una vez más, los Jedi Anakin Skywalker, lanzó a Darth Sidious, su antiguo Maestro Sith y Emperador Galáctico del Nuevo Orden, hacia el núcleo del reactor de la segunda Estrella de la Muerte II, donde murió. Los rebeldes celebraron su victoria en la luna de Endor, creyendo que la pelea se había ganado. Sin embargo, la Rebelión, ahora un gobierno galáctico rival, conocido como la Nueva República, todavía estaría involucrada en sangrientos combates contra las fuerzas restantes del Imperio en el año siguiente a la destrucción de esa estación.

«”Nuestra victoria en Endor fue sólo el comienzo. Ahora en el mundo árido de Jakku, nos alzamos frente al Imperio Galáctico”.»
―Soldado rebelde

La batalla de Jakku ocurrió un año y cuatro días después de la Batalla de Endor entre las fuerzas de la Nueva República y el Imperio Galáctico. Con los rebeldes enfocados en capturar un sector crítico en la guerra galáctica y la recepción de la inteligencia de una instalación de armas Imperial en ese planeta, el Imperio desestimó rápidamente la idea de una victoria Rebelde y envió una gran parte de su por entonces militarmente agotada Armada a combatir a los rebeldes por el control del planeta en una batalla que podría cambiar el curso de la guerra. Con el comando del Imperio sobre muchas de los principales astilleros de la galaxia, la fuerzas de la República planearon una jugada audaz para capturar el Destructor Estelar clase Imperial Inflictor, enviando a Thane Kyrell y varios ex-imperiales para abordar la nave y desactivar su mecanismo de hipervelocidad y autodestrucción , debido a su conocimiento de los diseños de ese Destructor Estelar.

La batalla, mientras que tácticamente en beneficio del Imperio desde el principio pronto se convirtió en una derrota, con los soldados de la Nueva República asaltando las posiciones Imperiales concentrados de varios lados a la vez, tanto en tierra como en el espacio. Con los Imperiales no teniendo la ventaja marcial que alguna vez tuvieron en los años anteriores a la Batalla de Endor, tanto tácticas como liderazgo erróneos corroyeron una posible victoria Imperial. Con Capitán Imperial Ciena Ree de la nave Inflictor a punto de ponerse en contacto con el Gran Moff Randd para sugerir dividir la flota y combatir a los cruceros estelares rebeldes desde múltiples ángulos, así como enviar veinte gun raiders a la atmósfera para apoyar a los cazas TIE en órbita, su nave fue súbitamente abordada por soldados de la Nueva República. Sin otra opción, la comandante de la nave intentó activar la secuencia de autodestrucción, sólo para descubrir que los internos la habían inhabilitado. Al no ver otra opción, así como ver una manera de salir del Imperio que le desagradaba, manteniendo así su juramento, Ree ordenó a su tripulación evacuar y después estrellando el Destructor Estelar sobre la superficie de Jakku, enviando ondas de choque a través de todo ese planeta desértico. Sin embargo, antes de la colisión, el rebelde Thane Kyrell la paralizó con un ataque de electrochoque y logró llevarla a bordo de una cápsula de escape antes de que Inflictor se estrellara, llevando así a la capitán y su ex amante milagrosamente a custodia de la República. La batalla había terminado en una derrota decisiva para el Imperio Galáctico.

«A un mes de la Batalla de Jakku, el Imperio no ha intentado ningún otro ataque a gran escala. Algunas fuentes reportan que todas las naves imperiales dentro del Núcleo y del Borde Interior permanecerán dentro de los límites, de acuerdo con el tratado. Algunos destacados miembros del Senado Provisional han especulado que la guerra entre la Nueva República y lo que queda del Imperio ha concluido, por lo que una rendición final es inminente. Sin embargo, en el discurso de hoy, la canciller le advirtió a todos los planetas que deben permanecer alertas, y que la Flota de la Nueva República deberá permanecer en pie de guerra por cualquier evento que se pudiera presentar en el futuro inmediato.»
―Una holonoticia de la Nueva República

Con la batalla terminando con una victoria para los rebeldes, la Capitán Ciena Ree se preguntó si los planes del Imperio para hacer un respaldo en Jakku fueron traicionados por un almirante o el Gran Moff en un juego de poder, así como creer que las anticuadas tácticas de batalla Imperiales tuvieron un papel en la derrota del Imperio. Con la vieja estrategia exigiendo un esfuerzo concertado, simultáneamente por todos las naves que participan en el combate y controlados por un mando central, la falta de recursos marciales y un liderazgo efectivo jugó un papel clave en la derrota del Imperio, con ataques de rebeldes contra flancos Imperiales finalmente probando ser fatales y contribuir a las enormes pérdidas Imperiales. Un mes después de la batalla, el Imperio no trató de instigar las ofensivas a gran escala contra la Nueva República. Al final, el exhausto Imperio negoció un tratado con la Nueva República, obligando a las naves Imperiales situadas en los Mundos del Núcleo y Territorios del Borde Interior de permanecer dentro de los límites predeterminados. Con el tratado firmado, algunos miembros prominentes del restablecido Senado Galáctico creían que la guerra de la Nueva República contra el Imperio estaba llegando a su fin y que la rendición del Imperio era inminente.

Aproximadamente unos treinta años después, el paisaje del desierto de Jakku todavía estaba plagado de escombros de la batalla en una zona conocida como el Cementerio de Gigantes, con el Destructor Estelar Inflictor estrellado y al menos un caza estelar Ala-X restante cuando menos un poco intacto. Rey, una humana chatarrera, conducía a través del viejo frente de batalla en su moto deslizadora. Algún tiempo después, el Halcón Milenario y varios cazas estelares TIE de la Primera Orden se involucraron en una escaramuza a través de estos inmensos despojos.

 

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