Frostmourne, la espada rúnica de Ner’zhul, que corrompió a Arthas Menethil

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Existen dos teorías acerca del origen de Frostmourne. Una dice que la espada fue forjada por Ner’zhul, el primer Rey Exánime y otra que lo fue por alguien de la Legión Ardiente, probablemente Kil’jaeden. Frostmourne (Agonía de Escarcha en español) es la espada rúnica que Ner’zhul, el antiguo Rey Lich, clavó en su trono de hielo de Northrend, intentando que Arthas Menethil -su voluntario anfitrión potencial- la descubriera.

Muradin Bronzebeard, un explorador enano que fue visto por última vez en Northrend, andaba buscando un arma extraordinaria llamada Frostmourne de la que había oído hablar. En aquella época, desembarcaron en el continente helado Arthas Menethil y sus hombres. Cuando las huestes de Mal’Ganis empezaron a rodearlos, tanto Arthas como Muradin quisieron reclamar el arma.

La espada estaba bajo la custodia de El Guardián y, aunque varios espíritus aparecidos trataron de persuadir a Arthas del peligro que corría, este hizo caso omiso y los destruyó. Cuando encontraron la espada, Muradin leyó la inscripción de la tarima donde se encontraba:

Aquel que tome esta espada, esgrimirá un poder eterno. De la misma manera que un cuchillo corta la carne, demasiado poder puede hacer cicatrices en el espíritu.”

Muradin se dio cuenta que la espada estaba maldita, pero Arthas dijo que soportaría gustosamente cualquier maldición con tal de salvar su tierra natal. Arthas invocó a los espíritus de ese lugar. Y cuando terminó de decir estas palabras, el hielo que protegía el arma se resquebrajó y explotó. Un fragmento mellado golpeó a Muradin, lanzando su cuerpo, mientras emitía un doloroso grito y desapareció (se pensó que había muerto aunque, más tarde se reveló que era Yorg Stormheart, el rey de los Natoescarcha.) A Arthas esto pareció no importarle y apartó su martillo caído para coger la espada de su pedestal. Con ella en la mano, volvió a su base y empezó un contraataque contra Mal’Ganis, destruyendo su base en muy poco tiempo. Con Mal’Ganis y Arthas frente a frente, el señor del terror le confesó que Ner’zhul sabía que encontraría la espada maldita. Le habló como si Arthas estuviera de su parte, asumiendo que había caído bajo el influjo de la maldición pero, para sorpresa del demonio, Arthas usó la hoja rúnica de la espada contra él, mostrándose la rebelión del Rey Lich.

Al tomar la Frostmourne, Arthas entregó su alma al Rey Lich y se convirtió en un Caballero de la Muerte. Después de un tiempo relativamente corto en Northrend, regresó a Lordaeron. Habiéndose convertido ya en miembro del Azote, e instado por el poder de la espada y por el de Ner’zhul, Arthas mató a su padre, el Rey Terenas, y reclamó el trono.

Según Tichondrius, el Rey Exánime fue quien forjó la espada aunque esto es bastante improbable, ya que Ner’zhul, no poseía el poder necesario para crear armas desde el interior del Trono de Hielo. El caso es que fue el mismo Ner’zhul fue quien le dijo a Arthas donde se encontraba Frostmourne, lo que sugiere al menos que tenía conocimiento de su existencia.

Puede que Tichondrius solo pretendiera evitar hablar de la Legión Ardiente delante de Arthas ya que lo más probable es que la espada fuera forjada por alguien de la Legión, y que Kil’jaeden la colocara allí por razones desconocidas, puesto que es bastante extraño que le diera a Ner’zhul el arma con la que escapó de su prisión helada.

Por ahora, el origen de Frostmourne sigue siendo un misterio, a través de distintas fuentes se ha sugerido que fue forjada por la Legión y no por Ner’zhul:

“Frostmourne es un artefacto de gran maldad y tremendo poder, forjado por demonios para mantener los poderes del Lich King. Ner’zhul sacó la espada del Trono de Hielo y maquinó un plan para que Arthas la encontrara. Desesperado por obtener cualquier poder que le ayudara a derrotar al Azote, el arrogante príncipe tomó posesión de la espada rúnica, sellando su destino tal y como Ner’zhul había planeado”.

En la sección de la historia del WotLK también se hace referencia a que la Agonía de Escarcha es anterior a Ner’zhul:

El espíritu de Ner’zhul fue encadenado a una antigua armadura y atado a la poderosa espada Frostmourne. Para asegurarse la obediencia de Ner’zhul, Kil’jaeden selló la armadura y la espada dentro de un bloque de hielo muy especial traido del lejano Twisting Nether“.

Frostmourne tiene la habilidad de drenar la vida de sus víctimas – y el alma de cualquiera con quien esté conectada. El Rey Exánime es capaz de ver y oír a través de aquel que lleve la espada; habilidad que no puede ser contrarrestada de ningún modo. También puede comunicarse con el portador telepáticamente desde cualquier plano en la distancia. El Rey Exánime usa todo esto para tratar de corromper al portador, lo que en la práctica, tiene los siguientes efectos. Para empezar el portador de Frostmourne no aceptará inmediatamente su destino; con el paso del tiempo, aquel que blanda la hoja rúnica, pasará de servir al bien, a adquirir una posición neutral para, finalmente, abrazar el mal. Finalmente, la espada es capaz de absorber el alma del portador y transferirla hacia ella misma antes de destruirla. De hecho, mientras el portador permanezca a menos de una milla de Frostmourne, esta mantiene el control total sobre su cuerpo sin que la víctima llegue a darse cuenta de que su voluntad ha sido doblegada. Más allá de esta distancia de una milla, la espada no puede controlar el cuerpo del portador que llega a tomar consciencia del estado al que ha estado sometido (si es que no lo sabe ya).

El Rey Exánime puede tomar posesión de un cuerpo que entre en contacto con él y con Frostmourne al mismo tiempo. El alma es destruida dentro de la espada a menos que voluntariamente, se una a la del Rey Exánime, cosa que de suceder lo sería para toda la eternidad. Si un alma se fusiona con la del Rey Exánime, este gana las habilidades y recuerdos de la víctima cosa que solo ha pasado una vez, con el Príncipe Arthas Menethil.

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