Cita con Rama de Arthur C. Clarke

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Cita con Rama es una novela de ciencia ficción escrita por Arthur C. Clarke en 1972. Es una de las obras más premiadas del género pues, entre otros, recibió en 1973 el premio Nébula y en 1974 el Hugo, Locus y John W. Campbell Memorial.

Por el rigor científico logrado por Clarke, esta novela se considera uno de los mejores ejemplos de la ciencia ficción dura. Posteriormente, con la ayuda de su habitual colaborador Gentry Lee, el autor continuó la trama en una serie de novelas: Rama II (1989), El jardín de Rama (1991) y Rama revelada (1993).

Ciencia Ficción Pura

  • Un punto que resulta inquietante en el libro es la pasmosa indiferencia del objeto con la Tierra. No queda resuelta en la novela y hay que esperar a las continuaciones para llegar a conocer la verdad sobre el asunto.
  • Cerca del final, cuando se inspeccionan los bancos de datos de la nave, se llega a la conclusión de que la aparente manía de los Ramanes con hacer las cosas por triplicado tiene su base en ellos mismos: al ver una prenda claramente de ropa con simetría triple, queda bastante claro que los constructores tenían tres brazos dispuestos de manera simétrica en torno al cuerpo, un tipo constructivo de vida que según el autor, había sido desestimado por especialistas por los inconvenientes asociados al movimiento con un cuerpo de semejante aspecto. Los robots encontrados en Rama solucionaban este problema con un movimiento de giro más que un avance en línea recta, de una forma parecida a un bailarín que avanza girando sobre sí mismo.
  • Durante la historia, un comité de científicos que no llega a pisar Rama pero que analiza todos los datos obtenidos, llegan a tener serias dudas sobre el sistema de propulsión de la nave, pues queda a la vista que no hay toberas ni estructuras parecidas reconocibles. Parece haber un sistema de propulsión mucho más sofisticado y no explicado, que involucra a los pináculos en la parte posterior de Rama, pero que tampoco queda explicado. Esta novela es considerada fiel exponente de la ciencia ficción dura, por lo que no se descarta la alegoría a la asistencia gravitatoria, pero a un nivel de sistema solar en vez de escala planetaria; de ahí el hecho de ignorar los planetas que contienen un mínimo porcentaje de la masa total y considerando la naturaleza de la nave espacial que permite autoconservarse por eones.
  • El diseño del mar interior estaba cuidado hasta el punto de que la costa trasera del mismo estaba mucho más alta para que, durante las formidables aceleraciones a que se sometía la nave, las aguas no se desboradaran y asolaran la parte correspondiente de la planicie curvada. Poseía, además, estructuras submarinas para evitar la creación de grandes olas en él.
  • La función de los robots parece desconocida en su mayoría, pero tanto en tierra como en el mar se observan algunos destinados a ejercer de chatarreros, desguazando y desmenuzando a otros compañeros y máquinas inservibles.
  • No queda claro si Rama despierta por la presencia de los extraños allí o porque esto es necesario de alguna forma antes de la recarga de energía que ocurre al final de la historia.

La Saga

Clarke se asoció con Gentry Lee para escribir las siguientes novelas en el universo de Cita con Rama. De hecho, Lee escribió los textos mientras Clarke los editó e hizo sugerencias. El estilo y enfoque de las secuelas son diferentes de la novela original, con un mayor énfasis en los personajes como héroes y villanos contra el estilo original de Clarke con personales dedicados y profesionales. Esta secuela no fue premiada ni aclamada por la crítica como lo fue la novela original. En la secuela final, Rama revelada, el argumento toma un camino religioso.

  • Rama II (1989)
  • El jardín de Rama (1991)
  • Rama revelada (1993)

Gentry Lee también escribió dos novelas más por su cuenta utilizando el mismo universo de Cita con Rama:

  • Mensajeros brillantes (Bright Messengers) (1995)
  • Noche de doble luna llena (Double Full Moon Night) (1999)

Cuando la Realidad Supera la Ficción

A/2017 U1:

A/2017 U1* (anteriormente C/2017 U1 (PANSTARRS)) es un objeto aparentemente interestelar que está pasando por el Sistema Solar. Fue descubierto en una órbita hiperbólica altamente excéntrica por Robert Weryk el 19 de octubre de 2017 por el telescopio Pan-STARRS, cuando el objeto estaba a 0,2 UA (30.000.000 km) de la Tierra. Inicialmente se pensó que era un cometa, pero una semana más tarde fue reclasificado como asteroide.

Las características de u órbita indican que nunca ha estado ligado gravitatoriamente al Sistema Solar y que es presumiblemente un objeto interestelar.

De las primeras páginas de Cita con Rama:

Luego fue calculada la órbita y el misterio quedó resuelto… para ser reemplazado por otro mayor. El 31/439 no se desplazaba en una trayectoria normal para un asteroide, a lo largo de una elipse que recorría con precisión cronométrica cada pocos anos. Era un vagabundo solitario entre las estrellas, que hacía su primera y última visita al sistema solar, porque se movía con tanta rapidez que el campo gravitatorio del Sol jamás podría capturarlo. Destellaría desplazándose hacia adentro, fuera de las órbitas de Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio, y su velocidad aumentarla al hacerlo hasta rodear el Sol y dirigirse una vez más a lo desconocido.

A/2017 es mucho menos espectacular que eso, y de hecho es seguro que no es el primer objeto interestelar que pasa por nuestro sistema solar; sólo es el primero que hemos visto. Pero me ha parecido una buena disculpa para recomendar, una vez más, Cita con Rama, una novela que respeta tanto las leyes de la física –casi por completo– como, sobre todo, la inteligencia del lector.

Igual que sucede con Rama en la novela, científicos de todo el mundo están intentando averiguar todo lo posible de A/2017 antes de que se aleje demasiado de nosotros –su aproximación máxima a la Tierra fue el 14 de octubre de 2017– y que lo perdamos de vista para siempre.

*Es posible que el nombre cambien en el futuro, ya que esa es la designación que ha recibido al considerarlo como un asteroide, pero no está claro qué normas seguir para poner nombre a los objetos interestelares.

La Historia (Cuidado Spoiler)

Tras el impacto de un asteroide con Italia a mediados del siglo XXI, la humanidad decidió estar preparada para detectar con antelación semejantes peligros, por lo que posee un avanzado sistema de detección temprana de asteroides. Gracias a este, se detecta un peculiar asteroide, que parece venir de fuera del sistema solar y estar cruzándolo a gran velocidad con rumbo rectilíneo, para atravesarlo. Cuando se encuentra más cerca, y después de haber recibido el nombre de Rama en honor al dios hindú del mismo nombre, se descubre que es perfectamente cilíndrico (50 km de largo, 10 de radio de las bases) y que tiene un movimiento de rotación muy rápido. Estas dos características llevan a la obvia conclusión de que su creación se debe a una raza alienígena, y de que hay que interceptarlo a todo riesgo.

Para ello, se envía allí a una de las naves disponibles ya en viaje por el sistema solar, la más cercana, en misión de exploración, y como embajadores en un posible contacto. Una vez allí, la nave se sitúa sobre la base del cilindro que está delante en el movimiento. Pronto descubren tres escotillas de apertura manual totalmente iguales y dispuestas simétricamente sobre el círculo. Entran por una de ellas para descubrir que el interior de Rama está hueco y en absoluta oscuridad. Desde el punto por el que aparecen, el centro de esa cara del cilindro, parten tres escaleras (también simétricamente separadas 120 grados) hacia lo que pasan a denominar la planicie curvada, la cara interior de la curva del cilindro, que por efecto de la rotación del mismo, proporciona una sensación de pseudo-gravedad. Con potentes focos, consiguen explorar el interior de Rama desde su posición en el eje del mismo, y encuentran que la planicie está dividida en dos por un ancho mar, también circular, y ahora congelado. La atmósfera dentro es apenas notoria, y deben permanecer con trajes espaciales. Sobre la superficie hay estructuras similares a ciudades, con algo que parecen edificios, y tres largos valles longitudinales con el cilindro, dispuestos también con simetría a lo largo de la planicie. Hay una isla en el mar, con otra de esas misteriosas ciudades: tras explorar alguna de ellas, descubren que nada de lo que parecen edificios tiene ni puertas ni ventanas visibles.

 

La fría y dormida nave Rama empieza a despertar pronto. Los tres valles resultan ser grandes focos alargados que se encienden poco a poco para iluminar el interior del lugar. Además, el congelado mar, que ha estado recibiendo poco el calor del Sol que se filtraba desde la parte exterior hacia dentro de la nave, acaba deshelándose con gran estruendo: cuando el agua de abajo se licúa ocupa menos espacio y la capa de hielo superficial queda en el aire, hasta que se fractura y cae sobre el mar debajo. En este mar, se da un proceso acelerado en el que una legión de microorganismos generan gases adecuados para una atmósfera respirable (también para los humanos) Rama parece estar ya en marcha, aunque su propósito es desconocido.

Aunque construyen una balsa para alcanzar y explorar la isla del mar, les resulta imposible llegar a la otra orilla, porque la altura de la tierra en esa orilla del mar en ese lado es de medio kilómetro. Sin embargo, uno de los tripulantes, mediante un ultraligero que llevaba en su equipaje para un nuevo deporte en la gravedad lunar, se ofrece voluntario para cruzar Rama a través de su eje, donde no hay gravedad. Al llegar al otro lado, puede explorar un gran pináculo que sale de la otra base del cilindro, rodeado simétricamente de otros seis menores. Llegan a la conclusión de que es el sistema de propulsión de la nave. Este parece activarse repentinamente mientras el tripulante lo sobrevuela, y una de las descargas eléctricas que saltan entre los pináculos lo alcanzan, obligándolo a aterrizar en la orilla inaccesible de Rama.

En ese otro lado, la superficie de Rama está parcelada en muchos cuadrados con objetos y diseños diferentes, y finalidades totalmente desconocidas. En ese lado, el joven se encuentra con un gran robot que recoge los restos de su aparato y los tritura, pero parece no prestarle atención a él. Sus compañeros usan la balsa para ir a recogerle, lo cual implica que él ha de saltar el acantilado hasta el mar.

Tras regresar a la orilla conocida del mar, se encuentran en ella con un nuevo tipo de robot más pequeños y con simetría axial triple (lo cual, como ya han advertido, es un rasgo general de Rama), que tampoco les prestan mucha atención. Dado que al encenderse los motores de la nave, esta ha cambiado su rumbo para acercarse más al Sol, la tripulación decide ir alejándose. En esta parte de la historia, además han de desactivar un misil nuclear lanzado por el gobierno de Mercurio por ver a Rama como una amenaza. No abandonan la misteriosa nave sin acceder por la fuerza a uno de los misteriosos edificios: en su interior, descubren una especie de banco de datos, con modelos tridimensionales de objetos, robots, y quizá de seres vivos, que presumiblemente está listos para ser generados y puestos en Rama, aunque eso nunca llega a ser visto en la novela.

Una vez abandonada la nave, observan como ésta se acerca peligrosamente al Sol para, aparentemente, aprovisionarse de energía (tomándola directamente de la fuente) Después de esto, contemplan asombrados como Rama, sin prestar mayor atención a la especie humana, cuyo sistema ha cruzado y utilizado sin más, pone rumbo de nuevo a las estrellas, para desaparecer de la vista de los tripulantes a una velocidad inimaginable. Todo parece haber terminado. Sin embargo, la reflexión final de un científico es que los Ramanes (como se les llamó a los hipotéticos constructores) lo hacían todo por triplicado, lo cual predispone a pensar que dos naves más estarían por venir.

 

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